Estaba comiendo frío
en una ciudad ajena
lo mismo cual un navío
encalla sobre la arena
silencio había, calle serena
y nadie entre aquel gentío;
oí a lo lejos "tuyo es lo mío"
y sospeché a la gangrena
pero estaba mal, equivocado
era mi muerte con fiebre
y maneras finas de abogado
corrí, pues, cual una liebre
en páramo despoblado
pero a salvo, ebrio, alegre
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