que me envenenan la calma?
¿qué embrujos traes a mi alma,
cuando ensortijas mi pena?
tu hechicería: yo era jilguero
cantor, tú sinsonte mañanero.
y en mi pecho una ola brava
se abrió paso entre la arena;
no hubo calor de vigilia
ni vendaval en febrero,
ni tu nombre era cadena,
pero buscaba una lilia
para decir que te quiero
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