he caído
en esta secreta torcedura
del ánimo
con cada uno
de mis huesos
tú sabes
y yo sé
muy bien
que esta sed
nos viene de hace tiempo
ciclones había
en torno
playas ardientes
todo ardía como un corazón
envuelto en mantas de lava
desde entonces
la saliva pastosa de quien
naufraga en el desierto
el ojo trastabillante
a la caza de la cordura
alguien huía de sí
tú no lo sabes
esta serena luxación
del sueño
los nombres arrebatados
a la nostalgia
cada falange tamborileando
en el cráneo abierto
del deseo
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