25 may 2020

ayer ardió en el agua tu ceniza


anunciación tal vez de lo cotidiano,
zarza ardiente, oráculo /fútil por sí mismo
imposibilitado de la más acendrada novedad/
niego, mientras tanto, tu nombre, gallos orquestan la madrugada
en qué lejanas madrigueras baila, festivo, el insomnio
caen mis párpados pero no se cierran, schrodingerianos

última ascua en el círculo otrora de fuego:
te nombré para olvidar que no he dormido

aquí y también allá, en el espejo más empañado
una vez /era el crepúsculo en tu lengua/ devine lluvia
graznaron los buitres hasta siempre,
a la intemperie, y luego, ya está, vuelta a la rutina

leer entre líneas el horizonte, resistirse al arresto
en las avenidas de la juventud poco a poco ida;
negué tu nombre, no tres, incontables ocasiones,
escondido en la multitud dije llamarte Nadie,

orilla a orilla del río de los descalabros remé deseoso
incendiario mocoso desordenado el pelo y las querencias
doy en cada esquina tragos al mezcal /déjenmesolo/
remojo en saliva el testamento, armo mis huesos
ando a tropezones el equilibrio lo guardo en el bolsillo

raquítico de miedo, alzo la copa digo noséquécosas
en esta fiesta /pachangón/ a la que no fui inventado
ya sé que venía a hablar de vos, pero la selva es cosa antigua
abigarrada flor de mis veranos cuando invierno
y esta dislocadura de la tristeza, cómo jode

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