en la mitología particular (sin guerreros abisinios, mayas o griegos corriendo al encuentro de la espada)
refulge, anacrónico, tu nombre como un símbolo
digo que he ganado mi batalla, que emprendo, ahora, siempre, el viaje que me permita
acuñar nombre propio; sostengo la herida pero no sangro,
porque me hago mayor y en cada espejo tu rostro en el mío se repite, y te he nombrado cicatriz, sangre que alimentó mi vena
pero está bien, ahora soltamos amarras, somos hombres hechos a semejanza de la nada
No hay comentarios:
Publicar un comentario