y debo decir, entonces, que he venido
a recorrer la tarde a solas, a mirar
en el reflejo del agua, los rescoldos de tu voz y de tu aroma;
ahora tu nombre se me escapa como un pez
recién capturado entre las manos,
pero me queda la sensación de haber tocado
tu puerta, de haber visto caer tu ropa
como quien ve caer un sol de otoño frente al mar,
ahora que te pierdo, mi memoria
es un viejo que pierde la vista,
que suspira al desvanecerse
mientras pronuncia otra vez tu nombre
cualquier nombre, y naufraga, barca de papel,
en las turbias aguas del olvido
No hay comentarios:
Publicar un comentario