estoy
a lomos de la perra en brama de la confusión
hecho nudo en la garganta del deseo,
y espoleo despiadado su salto hacia la embriaguez
qué ocaso, qué aurora vendrán a ofrecerse en sacrificio,
qué lengua acariciará el rugido feral del pecho
estoy
así, múltiplemente asaeteado por la noche
aquí, desconsolado ante la roca ciega de la carne
cabalmente distendido sobre nada, como un pez al sol
nada quiero que no sea la arteria viva de su voz,
nada que no sea la implacable primavera de su regazo
estoy, insisto,
anudándome, demudándome, pero a solas
esta hendidura en las vértebras, esta sangre
este aullido de celoso amante, todo apunta en dirección suya
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