en el hombro de la noche escribo
nado a contracorriente del silencio
escondo mi palabra del ocaso, en la ceniza:
la herida de mi pecho se ha dormido,
recelosa, y en el sueño, mira a su presa, como un gato
aquí, en el fondo de este acantilado, vivo
me arrojan basura y algunas sobras tus fantasmas
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