más allá de la línea del horizonte alguien le venda el cráneo a la locura
29 jun 2020
Primera derrota, 1991
A solas, angustiado, me adentro en la multitud. Alguna baratija atrapó mis pupilas un instante, pero ha bastado para soltar la mano de mi madre, para vislumbrar el insospechado tamaño de este laberinto dominical de gritos, y coloridas formas.
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