30 jun 2020

El carterista ciego

Borges, nacido en los eriales de lo que después sería Ciudad Neza, vaga sin rumbo entre el polvo y el disperso caserío. La resaca le muerde las sienes, lo persigue bajo el inclemente sol del verano. Hace dos noches ha terminado de redactar la Fundación mística de Ciudad Neza, que cierra con dos versos que nadie publicará (A mí se me hace cuento que existe Ciudad Neza: / La juzgo imaginaria como el sueño y como la virgen).
Con la boca reseca, antes de caer por enésima vez, se santigua y pronuncia una frase inmortal, que nadie recordará:
"La cerveza es la única venganza y el único perdón".

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