23 mar 2020

Hay tardes en que el viento silba
como un viejo amigo, como diciendo
hermano! vamos a devorar el mundo,
aquí te espero, y a lo lejos se oye un relámpago,
pero nadie sale al patio infestado
de tordos a recibirlo, a ofrecerle una cerveza.
Como un amigo de hace siglos
ha venido el viento a preguntar
por la pandilla, por las hogueras a mediodía
y las guitarras que no dejaban de sonar;

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