1 mar 2020

Apenas llegar tú, apenas verte, incluso, al sospecharte
encallé, deslumbrado por el faro de tus ojos;
quebré cerraduras para que nada se interpusiera
entre tus pasos de felino y mi sueño,
dejé abiertas mis ventanas para sentir tu aroma
crecer como una enredadera por los rincones de mi casa;
pero fue tan grande la inseguridad, tan atroz
el ruido al morder las calles, que desperté
y no habías llegado, y mi casa la habían vaciado
no sé si los impuestos o un ladrón

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