23 mar 2020

cerveza verde como sus ojos

Parafraseando mal al viejo cocodrilo:
probé esa chela años antes de conocerla
pero ya sabía que iba a combinarle.
Ya sabía que, ebrio de abstinencia,
al pronunciar su nombre, el cielo
caería rendido ante nosotros,
incapaz de tormenta o relámpagos,
que el mar, ese molusco incomprendido,
ofrecería la perla de su amanecer
a nuestros labios, a nuestras manos
entrelazadas, falange a falange,

yo sabía que después de tanta arena
y tanto horizonte en resquebrajamiento,
que después de hurtar los frutos del deseo,
los gatos en tus ojos estirarían la zarpa,
para acariciar hasta sangrarlo este corazón
que empuño como la defensa de un viejo
boxeador, que levanto por encima del aire
para clamar que abrazo la derrota
ante el arco de tu cadera

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