vine a decir que estoy dolido,
que me embriago y no hay sed
que justifique esta voracidad por las cantinas,
este barruntar en el esófago, este crepitar de la laringe,
como de cataratas que no terminan de llegar
al lecho del abismo, como de gargantas azoradas,
que se enferman en la noche, muertas de frío,
y apenas gritar tu nombre hay una estampida
de rinocerontes que se esconde,
y se rompe, cadena, papel, sueño,
y me pongo en pie, y digo que este amanecer
es un saraguato que ruge en la distancia
hambriento, que dice estoy dolido
no hay remedio en la tierra
para esta dentellada
y esta flor alojadas en mi pecho
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