27 jul 2020

he puesto a un lado toda esperanza

he puesto a un lado toda esperanza
con la indiferencia de quien aparta
las vísceras de la carne que será cocinada,
como quien aparta la semilla rota
por las dentelladas de una trilladora despiadada

porque rehuí a la herida, a probar
el sabor metálico de la sangre
la carne abriéndose como un surco
y en esa apertura sentir la ardedura del músculo
el hueso del deseo acaso fracturado
en sus astillas, cercano a la molienda

pero no solo de sajaduras muere el hombre,
también se despeñan las aves de su sueño,
se ahogan los frutos del desierto
y hay luto por las cosas que ha perdido
por los simples objetos en que ha depositado
como en un banco, importantes fragmentos de sí mismo

pero hay que desangrarse sin aspavientos
porque la vida sigue y es menester
haber dejado grietas y resquicios
por donde asome su hocico la nostalgia
de qué otro modo se da fe de haber vivido
de esta angustiosa muerte cotidiana
si no es con la dolencia a cuestas
y esta presunción de inocencia a toda costa

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