27 jul 2020

20 04 2018

Hay ratos, mi buen Gilberto, que llegas, no al recuerdo, más bien como una presencia viva, como si estuvieras en Morelia tal vez, o en tu casa de patio minúsculo en la Apenas del Sur que tanto querías y despreciabas.
Ahora mismo, he buscado esta canción, y justo al pegarla aquí, he estado a punto de llamarte. Un impulso, tú sabes. Uno se distrae escuchando los primeros acordes de la rola y ya está echando la imaginación a volar. Pienso en una chica que me gusta sobremanera, en los buenos tragos que compartimos en los cuartos mal construidos de Taxco, en los pulques sabatinos de los tianguis de la periferia de Texcoco, de los fantasmas que te recibieron siempre de buen modo en la casa de Acatlán. Una distracción imperdonable, hermano.
Apenas se había generado la intención y ya estaba recordando que a estas alturas no he tenido la entereza de ir a despedirte.

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