Será posible dejar de hablar de uno, poner a un lado lo subjetivo.
Pensar en ti es pensar en mí a tu lado. Digo el sabor de tus cuatro
labios y ya he invocado mi lengua paladeando tu cuerpo. Digo tu calidez y
estoy diciendo la calidez que transmitiste a mi cuerpo en una noche de
invierno.
Se habla para el otro, desde uno mismo, para convencerlo
de volver a inundar una soledad mal planeada. Se tienden trampas,
entonces.
Y a veces, uno mismo cae dentro de ellas.
27 jul 2020
Cantinas cerradas en el corazón
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