Llevo un par de horas desempolvando viejas cuentas de correo. He
hallado cosas de cuya existencia no tenía ni el más distraido registro
en la memoria. Entre todo encontré este texto, cursi, torpe, que data de
2006 aproximadamente, y está precedido por un fin de año en el que los
mejores festejos fueron a distancia.
Lo comparto a propósito de la tarde de ayer. Digamos que la tarde fue pródiga en breves manifestaciones de alegría.
(Digamos también lo obvio, que me doy pena ajena)
Para no aprehenderte
Te mastico siempre, aunque no te tenga en la boca.
Algunas veces creí ver tu cara en las fiestas de mi cabeza.
Algunas veces, sólo algunas.Te mastico para no aprehenderte.
Te mastico para no desaprovechar la quijada.
Algunas veces me sorprendí puliendo tu nombre.No te detallo en letras, saldría cualquier pendejada, excepto tu talle.
Eres una estatua de furia enternecida.
Te mastico y te me quedas en las muelas,
como una carie que después agradeceré
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