digamos que abro la puerta de la casa, que enciendo las ventanas,
es decir, que dejo paso libre al polvo, a los insectos, a cualesquier extraño
caminante, al primer ladrón o a la última vendedora de conjuros;
la casa es territorio abierto, endeble y peligroso laberinto de dos habitaciones
y no hay minotauro feroz, o grotesco animal para atraer las multitudes
¿quién querría mirar, aún en el delirio, la casa en que durmió
el cadáver triste del pasado? sin taxonomía, sin carne que diseccionar
¿qué ave cantaría bajo la sombra del ciprés que no tuve tiempo de sembrar?
¿qué interés científico ofrece esta lápida vulgar, este mausoleo
que se horroriza de estar en pie?
es decir, que dejo paso libre al polvo, a los insectos, a cualesquier extraño
caminante, al primer ladrón o a la última vendedora de conjuros;
la casa es territorio abierto, endeble y peligroso laberinto de dos habitaciones
y no hay minotauro feroz, o grotesco animal para atraer las multitudes
¿quién querría mirar, aún en el delirio, la casa en que durmió
el cadáver triste del pasado? sin taxonomía, sin carne que diseccionar
¿qué ave cantaría bajo la sombra del ciprés que no tuve tiempo de sembrar?
¿qué interés científico ofrece esta lápida vulgar, este mausoleo
que se horroriza de estar en pie?
no hay otro hogar que la víscera, dijo una vez mi padre,
ahogado de borracho. así lo he venido haciendo,
así he edificado mi hogar, este desvencijado cagadero de palomas
ahogado de borracho. así lo he venido haciendo,
así he edificado mi hogar, este desvencijado cagadero de palomas
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