12 jun 2014

Vuelvo a pronunciar tu nombre, te imagino en esa habitación que alquilabas al fondo de un enigmático jardín donde todo parecía tener la estatura perfecta para ti, pero a mi paso todo se iba desencajando, como un puzzle que de pronto es agitado por las manos impacientes de un muchachito impetuoso; ahí, en ese jardín que siempre hizo muecas a mi paso -yo no sé si de disgusto-, me debía escabullir, cuidándome de la mirada inquisidora de la dueña, como un ladrón bienvenido en tu habitación para robarte cada noche los besos, los gemidos, los hermosísimos orgasmos.

No hay comentarios: