Carta Diplomática
la siembra está helada, tiritando de hambre
hasta las tuzas
los dientes castañetean
cascabelean
tras ellas viene creciendo
como un rumor
la calle y su concreto cinismo
sin banquetas
otra vez los antifaces de la hambruna
ese carnaval gastrítico
con su música de ayes doloridos
de niños berreando por la tifoidea
y la disentería
como si de una orquesta sinfónica
se tratase
cacofónica, estruendosa
que te levantaría del asiento
si estuvieses en el glamoroso teatro
pero aquì
/dónde se ha visto, con qué pispiretos ojos, en qué cabecita locochona cabe/
en mitad de la carrera
por alcanzar el primer mundo /o sus migajas/
precisamente aquí,
Edgar Manrique Alarcón
El primer gemido del león
Analfabeta Editorial
México, 1995
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