27 jun 2014



Neihmantle


Es en la carne donde ahogo el verso,
largo donde el invierno posó su garra,
corto cuando la calidez tejió su manto;
torpe cuando tuvo que disertar
sobre la arena del desierto amor;

aquí está la carne,
nuevamente herida en sus flancos de oscura plata
es un pez que se reseca al sol;
agusanada la tarde es una manzana
que se precipita sobre el abismo.

Mirarás la sangre rendirse a tus pies,
enrojecido el suelo como mejilla de muchacha tímida,
inocente como la tarde que se termina,
pero este tiempo permanecerá ardiendo en nuestras manos.

Es en el verso donde invocaré la carne,
la llegada del verano y la fugaz delicia de tu cuerpo;
es en el verso donde alimento este silencio,
donde como un cuerpo envejecido se desmorona la palabra.

Negaré también este momento:
negaré que aquí tuvo cabida la sinceridad, mi antiguo canto,
pasada esta hora nadie tendrá derecho
a coger de mi rama los abigarrados frutos de la nostalgia.

Ovidio Giménez Mata. Carne tibia para el crepúsculo. Editores del Pasado. México, 1999.

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