13 oct 2017

vas a quebrar mi corazón
y no yerro el verbo;
no has de romperlo:
como un hueso expuesto
quedará, como madera
ante la lengua helada del hacha;
vas a quebrar mi más querido
músculo de un manotazo
de desprecio, con la sutil
canallezca de tu voz
posada en otro nombre,
y me he de quedar pasmado,
con la espalda encorvada
a recoger el astillar
de mi madero corazón,
a entablillarle la quebrazón,
arrastrando el esqueleto,
la grasa corporal,
la lengua, para recoger
el salpicadero, la sangre,
los dolientes gimoteos,

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