6 feb 2017

Esta zozobra interminable, este crujir de hueso a todas horas, 
este envejecer desde las articulaciones,
azorado y loco, ebrio de estar lúcido,
de andar, sangrante, por las calles,
con la mano tendida, como exigiendo
el denario de la locura larga, hondamente
perseguida; como quien exige, ante cualesquier dios
un milagro para sortear el día, que todo recobre
su condición de espuma o roca;
este agonizar en los festejos, de echar espuma
por la boca, rabioso, abrazado al desconcierto,
este interminable ejercicio de morder el polvo,
de rajarse el pecho en cada esquina,
de incendiar la casa al menor soplo de duda,
con la inflexible certeza de estar a punto
de quebrar definitivamente la existencia,
de estar, a solas, fallecido, conduciendo
por la vida con mi cuerpo de fantasma,

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