Volvamos a hablar de lo inocente,
de los recipientes que guardan
las especias de lo cotidiano,
de los días transcurridos sin mayor trámite,
sin más adjetivos que los necesarios:
ahuyentar la jauría del polvo,
cultivar las extrañas flores del orden,
atesorar las horas de la humedad,
rasgar las vendas del deseo, anhelarlo todo,
con cada fibra, en cada abrir los ojos devorar todo
lo que de ajeno pudiera haber en la maraña de las horas
las especias de lo cotidiano,
de los días transcurridos sin mayor trámite,
sin más adjetivos que los necesarios:
ahuyentar la jauría del polvo,
cultivar las extrañas flores del orden,
atesorar las horas de la humedad,
rasgar las vendas del deseo, anhelarlo todo,
con cada fibra, en cada abrir los ojos devorar todo
lo que de ajeno pudiera haber en la maraña de las horas
yo hago inventario de los días,
los detalles en que se oculta la sorpresa
de estar vivo, de amar el caos de una mujer,
de lo brutal y absurdo que resulta el pretender
salir ileso de esos lances, cuerdo,
victorioso,
y pese a todo uno sabe no es posible,
que no hay modo de adiestrar a nuestras fieras
los detalles en que se oculta la sorpresa
de estar vivo, de amar el caos de una mujer,
de lo brutal y absurdo que resulta el pretender
salir ileso de esos lances, cuerdo,
victorioso,
y pese a todo uno sabe no es posible,
que no hay modo de adiestrar a nuestras fieras
uno renuncia brevemente a la embriaguez,
dice basta, por hoy he terminado, nunca más
y vuelve, horas más tarde, a sentir
en el pecho los aullidos de la sed,
a removerlo todo, de los rincones de la casa,
a romper la cotidiana desazón,
al ensimismamiento de la estatua,
al arrobo que sufrió Narciso al descubrir
lo horroroso, lo aterrador que guarda
hasta el más bello reflejo
dice basta, por hoy he terminado, nunca más
y vuelve, horas más tarde, a sentir
en el pecho los aullidos de la sed,
a removerlo todo, de los rincones de la casa,
a romper la cotidiana desazón,
al ensimismamiento de la estatua,
al arrobo que sufrió Narciso al descubrir
lo horroroso, lo aterrador que guarda
hasta el más bello reflejo
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