6 feb 2017
todo tiene un aire de verano destrozado,
de primavera recién cortada, de alambres que cortan el aire,
de mazmorra recién tapiada, a la espera del primer obtuso prisionero,
todo tiene un aire de vuelo interrumpido en su batir de alas,
de copa que sostiene, envenenada, el dulce vino del amor;
no hay puerta que se abra, ni ciudad dispuesta al sueño,
ni esclavo redimido en la espesura de esta noche
todo tiene olor de carne apresurada, de ciegos taciturnos
empeñados en fincarle coloración a su diálogo,
olor a tierra húmeda por los orines del destino;
todo tiene un aire de agua empozada,
de rigor mortis acercándose, de vientre hinchado
de beber agua en las profundidades
pero me dejo caer, y el aire pesa en mis entrañas,
caigo de todo lo que he sido como quien se hunde
en el lodo fétido de lo perdido, entonces nado
y soy el buzo de mi propia podredumbre
nadando hacia el vientre de la muerte
todo tiene este humor de otoño que se resiste
a la partida, que insiste en perpetuar su reino
de transitoria muerte, todo alrededor exuda
su indolencia de siglos, la desmemoria, el desamparo
todo tiene un aire de verano desolado, de tapia por fin
derruida, de castillo que se desploma,
de primavera que no termina de anclar sus naves,
de barco con las velas destrozadas, de belleza que se extingue
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