diez de mayo, ochentiséis
antes que nada la perturbe
veo a mi madre meciéndome
entre sus brazos jóvenes
sonríe
mi padré estará trajinando
entre papeles
en la sierra, o en otro país,
no lo sé
algo habré llorado al amanecer:
por hambre, calor
o ganas de inventar el mundo;
por eso el arrullo
la música brotando entre sus labios,
suave, diáfana
en este preciso instante,
soy la suma de todos sus anhelos,
la síntesis de sus temores
pero ella sonríe
ya lo había dicho
el departamento es estrecho
y apenas cabe su alegría inconmensurable;
ya no recuerdo nada de ello,
pero lo imagino, lo celebro
Gabriel Moncada Ordoñez. Algo hay entre los huesos que nos llama. Editorial Cartas Marcadas. México, 2002
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