Perdón por llegar tarde,
Dirá el poeta, recién descubierta
su vocación de animal sin concesiones
En el fulgor matutino de las margaritas
verá el espejo de su infancia
relumbrando como un sol entre las zarzas
Sin dios que lo cobije bajo su fauce
Exigirá la carne propia,
Caníbal apresurado,
Perdedor contra sí mismo
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