a mí me mordió la paz el nacimiento,
perro rabioso
que me dejó la herida infecta
tumefacta, abundante en su gangrena
y qué sutura, qué polvo milagroso
de qué mercado popular,
qué hierba en su infusión, qué polen,
qué abeja en el cadalso de su aguijón
habrían servido, para salvarme,
perro rabioso
que me dejó la herida infecta
tumefacta, abundante en su gangrena
y qué sutura, qué polvo milagroso
de qué mercado popular,
qué hierba en su infusión, qué polen,
qué abeja en el cadalso de su aguijón
habrían servido, para salvarme,
qué pases mágicos, de qué hechicero
me habrían devuelto entero, intacto, salvo,
al agua de los días
porque se me rompió la columna vertebral
de la alegría apenas puesto el primer pie
sobre la tierra, y no hubo diente
que permaneciera intacto en la caída,
ni roca que se apartara,
ni labio de mujer sobre mi sueño
me habrían devuelto entero, intacto, salvo,
al agua de los días
porque se me rompió la columna vertebral
de la alegría apenas puesto el primer pie
sobre la tierra, y no hubo diente
que permaneciera intacto en la caída,
ni roca que se apartara,
ni labio de mujer sobre mi sueño
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